Tras el accidente de Córdoba, la extrema derecha ha corrido a sembrar el pánico. Vox señala que no es confiable viajar en tren y el agitador Vito Quiles dice que vivimos en un país tercermundista. Los ingenieros de caminos desmienten estas afirmaciones.
Para nuestros lectores en Hispanoamérica, resituamos los hechos. El pasado domingo, a las 19:20 horas, aproximadamente, un tren de alta velocidad que hacía el trayecto Málaga-Madrid descarriló en una recta a la altura del municipio cordobés de Adamuz. Tres vagones invadieron la vía paralela. En 9 segundos, otro tren que iba en dirección contraria (Madrid-Huelva) impactó. Produciendo la muerte de 43 viajeros y unos 80 heridos. El pueblo de Adamuz se volcó de inmediato en ayudar a las víctimas.
Mientras recopilamos información para escribir este artículo nos llega la noticia del descarrilamiento de otro tren, esta vez de cercanías, en Cataluña. A la salida del municipio de Gèlida (Barcelona). En esta ocasión se ha producido un muerto y más de una veintena de heridos. En Expediente Abierto no creemos en las coincidencias, pero animamos al lector a leer el artículo y, sobre todo, a esperar a que se publiquen los informes periciales antes de formarse una opinión.
De entrada, el Ingeniero de Caminos, Puertos y Canales, José Trigueros, afirmó en TVE que España tiene la mejor red de tren de alta velocidad de Europa y una de las más seguras del mundo. La línea Madrid-Sevilla, que posteriormente se extendió a Huelva y Cádiz, y se ramificó a otras capitales andaluzas (como Málaga y Granada), se inauguró en abril de 1992. En casi 34 años de existencia solo ha sufrido dos descarrilamientos. Líneas similares en EE.UU. sufren accidentes de este tipo todos los días.
Un accidente de AVE inusual.
Descartado el error humano, no hay responsabilidad por parte del maquinista, ni está el factor del exceso de velocidad; el tramo tenía fijada una velocidad máxima de 250 km/h y los trenes estaban circulando a 210 Km/h. La incógnita se sitúa en investigar los problemas técnicos que han propiciado el accidente.
En el punto del descarrilamiento se ha apreciado una soldadura abierta de vía. Según el también ingeniero de caminos, Jesús Contreras, el daño en la vía se pudo haber producido, casi con toda seguridad, a consecuencia de la salida de los vagones. Si la avería hubiese sido anterior, hubiera sido detectada por los sistemas de seguridad del tren, y este se hubiera detenido.
José Trigueros indica que las soldaduras de los raíles de las vías se supervisan una a una, deben pasar por un control de calidad y, a su vez, se repasan continuamente.
Por otro lado están los rodamientos del tren que descarriló. El tren se fabricó en el 2021 y pasó una revisión completa a principios de este mes. Todo parece indicar que el problema pudo haberse producido en el contacto de las ruedas del vagón 6 con la vía.
Trigueros explica que aunque un tren haya sido revisado justo antes del viaje, en los trayectos largos de alta velocidad aparecen muchos pequeños incidentes que afectan mínimamente a la circulación del tren. Alude a un margen de error, minúsculo, pero donde existen probabilidades de avería.
Las turbulencias en el tren, unas de las condiciones a las que se remiten las voces críticas, se deben, en parte, al estado del balastro. La cama de grava sobre el que descansan las vías. El balastro, según Trigueros, debe estar compactado y con capacidad para evacuar el agua.
Con la liberalización del tren de alta velocidad, la frecuencia de trenes en estos trayectos se ha multiplicado por 2,5 o por 3 (dependiendo de la línea). Esto obliga a que el mantenimiento del balastro y de las vías, que nunca lo ha desatendido RENFE, deba hacerse de manera más intensa y con mayor frecuencia.
Efectos inmediatos indirectos.
Cuando el dolor por la pérdida de los fallecidos está aún caliente, la OCU (Organización de Consumidores y Usuarios) denuncia que otros operadores se están aprovechando del caos y el desconcierto para hacer caja.
A dos días de la comisión del siniestro, el alquiler de coches para viajar de Sevilla a Madrid se ha disparado a 1.000 €. Cuando hasta la semana pasada, este servicio tenía un precio medio de 200 €.
Algo parecido ha sucedido con los billetes de avión de Málaga a Madrid. Que el día 20 de enero se llegaban a vender a 300 €; cuando el precio promedio de este trayecto ronda los 100 €, o no llega.
Como sucede otras veces, a río revuelto, ganancia de pescadores.
Las malas artes de la extrema derecha.
Pero el objetivo principal de toda esta campaña de bulos y descrédito no está en enriquecer a algunos desalmados. Sino que se enmarca en la operación de acoso y derribo contra el gobierno. En la que tanto el PP como Vox aprovechan cualquier suceso para intensificar la ofensiva.
Ante la proximidad de las elecciones andaluzas, el PP que quiere conservar la presidencia de Andalucía, se ha mostrado colaborador desde un principio. La junta de Andalucía está trabajando estrechamente con la administración central. Parece haber aprendido de sus errores y no ha actuado igual que con la DANA de Valencia o como en los incendios forestales de este verano en Castilla y León.
No se puede decir lo mismo de la extrema derecha, que es quien hace el trabajo sucio en esta campaña. Como sucediera con la DANA, los extremistas han puesto en marcha toda su maquinaria (política y de medios de comunicación) para sembrar el miedo, difundir bulos y enturbiar las aguas.
El gobierno de coalición de izquierdas español ha hecho ganar mucho dinero a bancos y monopolios; no es un gobierno social-comunista, ni mucho menos. Pero el gran capital, tanto nacional como extranjero, no está dispuesto a pagar contrapartidas al pueblo a cambio de sus beneficios millonarios (salario mínimo interprofesional superior a 1.000 €; políticas de igualdad, revalorización de las pensiones) que puede costar tiempo revertirlas.
Aclarar las causas del accidente va a llevar tiempo, es un asunto complejo, pero es conveniente tener toda la información antes de exigir responsabilidades.












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