El blues se ha desarrollado siempre en una discusión permanente entre coger el camino del entretenimiento o de la reivindicación, de lo moral o lo inmoral, lo pagano o lo religioso. Pero hay una contradicción previa que determinó todas las demás, la de comer o pasar hambre, trabajar para vivir o mendigar.
Esa es la que empujó a decenas de miles de trabajadores negros a abandonar los campos del sur. Con la incipiente mecanización del trabajo agrícola que se dio entre 1910-1920 se necesitaba menos mano de obra y se añadía la terrible represión que sufrían, amparada por las Leyes Jim Crow. El destino fueron las ciudades más cercanas del norte y del medio oeste en la llamada Primera Gran Migración.
Allí se desarrollaron los inicios del Blues Urbano, unido al nuevo papel de la mujer en la sociedad mucho más libre e independiente. Al margen de discusiones antropológicas sobre los inicios del género, lo innegable es que las primeras estrellas del Blues fueron ellas. Los empresarios de la naciente industria discográfica pensaron en un primer momento, que el Jazz y el Blues eran expresiones musicales que solo atraían al público de raza negra. No había negocio en una clase social paupérrima que no podría adquirir fonógrafos ni discos. Sin embargo las primeras grabaciones de Blues de las cantantes negras Mamie Smith y Bessie Smith tuvieron ventas cercanas al millón. Fueron las primeras de una larga lista dominada por mujeres donde los hombres eran la excepción. Para las mujeres negras de clase trabajadora aquel Blues era «la forma de hablar de la vida», les permitía hablar de sexualidad, denunciar el abuso o la violencia de género. Una primera victoria exclusivamente femenina que dio inicio a lo que se denominó «Discos Raciales» dirigido a un público no blanco.
El negocio funcionó hasta la Gran Depresión de 1929, donde dejaron de venderse discos y los teatros cerraron, pero su ejemplo fueron y son inspiración para estrellas de generaciones posteriores como Janis Joplin o Amy Winehouse. En los años de la Gran Depresión, hacia 1930, la mecanización de las granjas del sur se aceleró y la disponibilidad de trabajo doméstico fuera del Delta espoleó la migración. El Blues se extendía. Los cultivos eran incapaces de absorber la fuerza de trabajo disponible, y las familias enteras se trasladaron juntas, yendo en el ferrocarril hasta Chicago.
La siguiente generación de músicos de blues de los años 30 fueron hombres casi en exclusiva (Menphis Minnie, merece mención aparte, pionera junto a Sister Rosseta Tharpe y otros, de introducir la guitarra eléctrica). La temática y las formas se volvieron más mundanas.
De las orquestas al bluesman solitario.
De ser bandas multiinstrumentistas, donde las estrellas mostraban su esplendor, se pasó al estereotipo del bluesmen solitario buscavidas, semi- lumpenizado, pero conservador de la esencia Blues, que era donde supuestamente residía el negocio.
En el Jazz se hacían dominantes las Orquestas de Swing, asimilables por los blancos, que se deleitaban con ellas en los clubs en los tiempos de la Ley seca. Pero también Duke Ellington o Lester Young, que empezaban a delimitar el divorcio definitivo entre el Blues y el Jazz con unas formas compositivas más complejas, y que acabarían desarrollándose en el BeBopde en la post guerra de la mano de Charly Parker o Dizzy Gillespie. Ese Jazz moderno traía formas estéticas, técnicas instrumentales y compositivas nuevas, pero sobre todo, las nuevas generaciones que habían combatido junto al blanco en la 2ª Guerra Mundial, mostraban con esta música un cambio social y una toma de conciencia contra lo establecido. Ya no eran «músicos-juglares», preocupados de divertir a un público de baile, si no músicos conscientes y libres de expresar su creatividad «sin importarles si escuchabas o no su música».
El precedente de esta tranformación social lo plasmó nuevamente una mujer, Billie Holiday. En 1939 grabó Strange Fruit, considerada la primera canción protesta grabada a 33 r.p.m. Denuncia los linchamientos a los negros en Norteamérica a los que Lady Holiday les entregó un himno. Cuando la interpretó por primera vez, en el Apolo de Harlem, su propietario, dijo «No había un alma entre el público que no se sintiera estrangulada».
Blues negro, Folk blanco, letras rojas.
Con la guerra, en la década de los 40s se dio la llamada Segunda Gran Migración Negra y con ella el Blues. Lightnin’ Hopkins a California, T-Bone Walker, Freddie King en Texas , Muddy Waters, y Howlin’wolf en Chicago, John Lee Hooker en Detroit, son solo una muestra. Más de 5 millones de afroamericanos del sur de EE. UU. salieron a buscar nuevas oportunidades a las ciudades industriales. La industria armamentística demandaba mano de obra, debido a la Segunda Guerra Mundial. De repente trabajadores que desempeñaban trabajos poco valorados en las grandes ciudades del sur, eran capaces de conseguir otros trabajos más especializados, mejor pagados y también, más peligrosos. Al mismo tiempo, tenían una mayor tasa de afiliación sindical. Un ejemplo fue la explosión en 1944 de un arsenal en la Bahía de San Francisco que causó la muerte de 200 afroamericanos. Cuando algunos trabajadores negros rechazaron proseguir el trabajo bajo condiciones tan arriesgadas, al menos 50 de ellos fueron acusados, juzgados y encarcelados por amotinarse. La tenaz lucha obrera de los afroamericanos permitió el desarrollo económico suficiente para que apareciera con fuerza una pequeña y media burguesía urbana de raza negra.

Estados Unidos contra Billie Holiday
La historia maldita de una de las cantantes más influyentes del siglo XX. Ser cantante, ser mujer y ser negra en EE.UU. a principios del siglo pasado.
Artículo publicado en la revista cultural «Foros 21» en diciembre del 2021.
La música Folk también llegó a las ciudades. El crack del 29 y las nuevas formas de explotación agraria, expulsó a los campesinos blancos de las tierras que trabajaban desde generaciones, con expropiaciones forzosas. Por otro lado la masiva llegada de europeos sobre todo de irlandeses católicos (en 1855 los irlandeses eran el 80% de los trabajadores en la ciudad de Nueva York), aportaron su música tradicional a un nuevo escenario industrial. El ejemplo más radical e influyente lo tenemos en Woody Guthrie y su guitarra con la inscripción «Esta máquina mata fascistas». Desde 1937 compuso e interpretó decenas de canciones protesta. La más importante en 1940 “This land is your land.”
De su canción «Tom Joad», inspirada en Las Uvas de la ira, John Steimbeck dijo «¡¡Maldito cabrón!! En 17 versos ha pillado la historia que me costó 2 años escribir». Del 39 al 49 vive en Nueva York donde escribió una columna diaria en el People’s Daily World”, periódico del Partido Comunista. En el 48′ compuso «Old Man TRump» donde denunciaba el racismo en la política de la vivienda, que aplicaba en Brooklyn el padre del presidente Donald Trump .
Woody nunca fue militante pero su compañero en la banda The Almanacs, Pete Seeger, otro historico del Folk, sí. En 1943 grabaron «Historias del Batallon Lincoln» como homenaje a las Brigadas Internacionales que estuvieron en España en la Guerra del 36.
El Club Café Society de Nueva York.
Todo esto confluyó en el Club Café Society de Nueva York, abierto desde 1938 a 1948. Fue el primer club interracial de EEUU y de una clara tendencia izquierdista.
Por su clara vocación de acabar con la segregación racial, se convirtió en punto de encuentro y de celebración de eventos políticos de artistas y activistas por los derechos civiles, gente de izquierdas y comunistas. En sus 10 años de historia son innumerables los personajes que podemos encontrar ahí. Destacan los que, posteriormente, influyeron de manera directa en el conocimiento y desarrollo del Jazz-Blues en Inglaterra desde los años 30s hasta finales de los 50s. John H. Hamond, considerado el director musical del Café Society. Productor blanco de música desde 1933 y uno de los más importantes del siglo XX. Descubridor de cientos de artistas, desde Billie Holiday a Aretha Franklin o Bruce Sprigsteen, Dylan y Cohen. También contrataría a Pete Seeger en los 50s. Activista de la integración racial y de los derechos civiles, que llegó a fundar el Consejo de Asuntos Africanos en 1941.

Los singles de blues.
Grabar discos de blues entre los años 20 y 40 era un gesto cultural, osado y desprendido. El esfuerzo por dejar constancia de una música marginal, maldecida por propios y estraños.
En la imagen, la portada de una reedición del single «Strange Fruit».
Hamond fue investigado por el FBI de Hoover, por realizar actos benéficos que recaudaban fondos para el Frente Popular de la II República española. Fue de los primeros en establecer relaciones con las compañías discográficas inglesas y que sus músicos fueran contratados allí. El bluesman Big Bill Broonzy, un asiduo del Café, pionero entre los cantantes de Blues en pasar de la queja a la denuncia de la discriminación de los americanos negros en su canción «Black, Brown and White» convertida en un referente para posteriores generaciones. Sus numerosas actuaciones durante la década de 1950 en clubes de folk y jazz británicos tuvieron una influencia significativa en la comprensión del blues por parte del público británico.
Estableció las bases del blues de Chicago de posguerra, más tarde refinado y popularizado por artistas como Muddy Waters y Willie Dixon, y que tanto influyó en los Rolling Stones. La super estrella Café Society fue Josh White, tal vez el más heterodoxo de los bluesman, pero profundo conocedor de sus formas. Sus letras estaban claramente comprometidas con la justicia social. Compartía show con Leadbelly, otro grande. Fue un reconocido actor y tuvo amistad con la familia Roosvelt. Esto no le salvo de estar incluido en una posición destacada dentro de «la lista de los 151» que publicaba en 1950 el Comité de Actividades Antiamericanas del senador Joseph Mcarthy ,por ser subversivos simpatizantes comunistas.
Esto acabó con la carrera de quien había grabado la popular canción escocesa «House of the Rising Sun» hasta en dos ocasiones. Años más tarde, la reinterpretaron The Animals, en una versión que les lanzó a la fama.

Autoexiliado en Londres, el empresario británico Ivor Mairants trabajó con White para crear The Josh White Guitar Method (Boosey & Hawkes) en 1956. Este fue el primer libro que instruía en guitarra de blues que se publicó y que fue influyente en la incipiente escena blues y folk del Reino Unido. También en 1961 protagonizó The Josh White Show para Granada Television (una franquicia de la cadena comercial ITV) en el Reino Unido.
Tras la II Guerra Mundial, en 1947 el Comité de Actividades Antiamericanas puso el foco en el Café Society. Un año más tarde cerraba para siempre un local emblemático de la cultura popular norteamericana del siglo XX.









Miracle Leffler
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