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Carta de un ciudadano normal de Argentina. ¿Dónde está la verdad?

El Umbral. Radio de Argentina
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En nuestro país, Argentina, suceden eventos sociales y políticos de tal envergadura e impacto cotidiano que deberían ser un eje central de la conversación pública. No obstante, a menudo se esconden, se silencian o se tergiversan. EL UMBRAL URBANO, tras más de una década observando a pie de calle, ha aprendido a interpretar estas señales: la falta de transparencia no es casual, sino una táctica de desgaste que mina la confianza pública en las instituciones.

Nuestra perspectiva es la de la tristeza palpable en el rostro de quienes caminan, trabajan y luchan por vivir dignamente. Esta angustia define la vida cotidiana: cada servicio básico, cada derecho, parece alejarse ante respuestas insuficientes o nulas. Este malestar trasciende lo individual y se extiende al ámbito cultural y a la sociedad en su conjunto. Los artistas y la energía creativa del país se ven afectados al expresar la realidad: la censura, ya sea real o simbólica, debilita la memoria y la libertad que sustentan la democracia.

Se ocultan muchas cosas, pero una verdad persiste: cuando el gobierno no ofrece soluciones claras y eficaces, la represión o la resignación se vuelven la norma. Prometer cambios con una élite que parece priorizar sus propios intereses por encima del bienestar general es una experiencia que desinforma y desmoviliza. ¿Cómo puede prosperar un país que maltrata a sus jubilados, donde las personas con discapacidad deben probar su condición para ser reconocidas, donde la salud y la educación públicas se deterioran?

Es desgarrador ver cómo se desmoronan estos pilares esenciales. Las promesas vacías de siempre, los políticos aferrados al poder y la decepción crecen cuando quienes deben informar manipulan los hechos para favorecer intereses económicos, desviando la atención de quienes sostienen la vida diaria de la nación.

Esta carta no busca fomentar el odio ni destruir, sino despertar conciencias. Demandamos transparencia, rendición de cuentas y soluciones concretas que beneficien al ciudadano común. Anhelamos una democracia que escuche a sus ciudadanos, que proteja a los más vulnerables y que proclame la verdad sin miedo.

Agradecemos a quienes mantienen la claridad y la valentía de decir la verdad, aunque sea dolorosa. Invitamos a todas las fuerzas activas de la sociedad a colaborar por un país más justo, más solidario y más transparente.


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