Esta es la frase que pronunció el Dr. José Antonio Sanahuja, catedrático de Relaciones Internacionales de la Universidad Complutense de Madrid, cuando analizaba en televisión el ataque de EE.UU. a Venezuela, producido la madrugada del 3 de enero.
La operación “Resolución Absoluta”, que es como Trump ha bautizado al ataque militar, concluyó con el apresamiento de Maduro por parte del Delta Force, una división de élite del ejército norteamericano. Pero lo más significativo de la operación está en el bombardeo de Caracas, y sobre los estados de Miranda, Aragua y la Guiara entre las 2 y las 4 de la noche.
Según el Departamento de Defensa de EE.UU., el objetivo era neutralizar las defensas antiaéreas de Venezuela, por lo que solo atacaron instalaciones militares, con precisión quirúrgica. Lo cierto es que al lado de los objetivos bombardeados hay núcleos residenciales. El primer bombardeo sobre Caracas duró 1 hora y 20 minutos. Tal y como indica un funcionario venezolano al New York Times, en ese bombardeo murieron al menos 40 civiles, aunque la situación podría haber sido peor.
En la rueda de prensa que dio Donald Trump en su mansión de Mar-a-Lago (Florida), informó que el ejército norteamericano está preparado para una ofensiva más contundente, aunque espera no llevarla a cabo.
A pesar del descabezamiento del gobierno de Venezuela, Estados Unidos no ha retirado el embargo petrolero sobre el país. Como tampoco piensa retirar sus tropas de Venezuela ni del Caribe en los próximos meses. Ha prometido reconstruir las infraestructuras petroleras con dinero de las multinacionales norteamericanas de los hidrocarburos y hacer que el crudo venezolano vuelva a fluir, generando pingües beneficios para todos. Principalmente, para las petroleras norteamericanas. Que verán así amortizada su inversión.
El objetivo del ataque a Venezuela no es el petróleo.
Sin embargo, el objetivo del ataque a Venezuela no es el petróleo, sino instaurar un régimen político acorde con los intereses de EE.UU. en la zona. Para ello, la Casa Blanca va a nombrar un equipo de gobierno designado por el propio Trump, el secretario de Estado, el secretario de Defensa y varios generales de EE.UU, que dirigirá el país sudamericano por tiempo indefinido, hasta que consideren que la situación está estabilizada. El presente de Venezuela ha sido arrebatado a los venezolanos.
En la rueda de prensa, Trump hizo referencia a la Doctrina Monroe, “América para los americanos” que según él, habían obviado los últimos gobiernos estadounidenses. Esta doctrina, fue formulada por el presidente James Monroe en 1823, en pleno proceso de independencia de los países latinoamericanos, para impedir que las potencias europeas se entrometieran en el continente y reservar para EE.UU. el rol de única potencia regional. A medida que iba hablando, el discurso de Trump se parecía más a la política exterior de Roosvelt, a principios del siglo XX, que se reservaba el derecho de intervenir militarmente en cualquier país de América donde considerara que los intereses norteamericanos estaban en peligro, tratando a Hispanoamérica como el patio trasero de EE.UU.
El ataque de EE.UU. a Venezuela es un aviso para navegantes. Una muestra de los que está dispuesto a hacer en el continente. En este sentido, Trump advirtió a Gustavo Petro, presidente de Colombia, y le dedicó estas palabras: “Yo si fuera él, mantendría seguro mi trasero, Colombia es un país productor de droga.”
El secretario de estado, Marcos Rubio, nombró a Cuba como siguiente objetivo. “Cuba es un país decadente, dirigido por un presidente senil.”Atacar Cuba y Nicaragua (los dos países más herméticos a la interferencia norteamericana en el continente) parece ser objetivo prioritario de la administración Trump.
La compleja situación de Venezuela.
En varios momentos, el Doctor Sanahuja hizo referencia a la división y polarización de la sociedad venezolana. Dijo que tanto el régimen chavista como la oposición cuentan con una fuerte base de masas, que puede representar en torno a un 50% de la población para cada opción. Según Sanahuja, para la oposición venezolana, hacer la transición supondría meter en la cárcel a la mitad de sus paisanos.
El poder en Venezuela está concentrado en el ejército, y no tanto en el gobierno o en la población civil. Una jerarquía que ostenta un alto poder económico, no solo militar, y que está salpicada por denucias contra los Derechos Humanos y delitos de corrupción. El cambio debe contar con los altos mandos militares, asegurándoles una buena posición económica y una inmunidad judicial total. Algo que Trump está dispuesto a hacer, sin problemas. Ya que EE.UU. lo ha hecho en otras ocasiones. Una de ellas, en la Transición Española.
En la comparecencia de Mar-a-Lago, Trump despreció a la oposición venezolana. Indicó que: “María Corina Machado es una mujer agradable, pero no cuenta con la fuerza ni el apoyo suficiente para dirigir a su país.” Por lo que no van a jugar un papel relevante en el futuro próximo de Venezuela.
En cambio, si defendió a Delcy Rodriguez, vicepresidenta de la república y mano derecha de Maduro hasta hace unos días. De la que llegó a decir que mostraba una posición colaborativa y era una mujer dialogante. Todo parece indicar que un sector del chavismo ha sacrificado a Maduro para intentar salvarse.

Sin independencia no hay libertad, ni democracia.
Como consecuencia de la agresión militar, Venezuela está más intervenida de lo que lo ha estado nunca en su historia. Con tropas militares extranjeras en su territorio y una condición que se asemeja a los protectorados del siglo XIX.
Es iluso pensar que EE.UU. va a traer libertad, democracia y prosperidad para Venezuela. Y menos sin llevarse algo (bastante) a cambio. Las petroleras no van a modernizar la industria petroquímica venezolana sin llenarse los bolsillos y la Casa Blanca no va a invertir medios y esfuerzos sin garantizarse un estado vasallo para varias décadas.
Nadie en Venezuela puede confiar en la tutela norteamericana. Para trazar un destino propio, sea el que sea, los problemas de Venezuela los tienen que resolver los venezolanos, y no ninguna potencia extranjera.
Imagen destacada: Fotografía del bombardeo sobre Caracas la noche del 3 de diciembre.













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