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Los reyes que podrían haber reinado.

Candidatos a rey de España
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Se dice que al rey Juan Carlos I lo nombró Franco como su sucesor, pero lo cierto es que tenía más opciones para elegir y alguna de ellas la mantuvo hasta el último momento.

Estos días se celebra el 50 aniversario de la muerte del dictador y de la reinstauración de la monarquía. Para establecer una monarquía parlamentaria había varias alternativas. Juan Carlos I era la preferida por la embajada norteamericana.

De hecho, el primer viaje al extranjero que hizo el rey emérito fue a Washington, al poco tiempo de ser coronado rey, para mostrar pleitesía a la superpotencia.

Estos son los otros reyes que podrían haber reinado en España.

Alfonso de Borbón y Dampierre. El hombre triste.

Alfonso de Borbón y Dampierre
Alfonso de Borbón.

Este fue el sobrenombre que le dio la revista Semana, pues en sus últimos 10 años de vida se convirtió en un personaje habitual del papel couché.

Si somos estrictos en la línea sucesoria, Alfonso de Borbón tenía prioridad para reinar sobre Juan Carlos. Era hijo de Jaime de Borbón, segundo hijo de Alfonso XIII. Quien fue obligado a renunciar a su derecho al trono en 1933 por ser sordo de nacimiento. Aun así, en los años 50 reclamó sus derechos dinásticos para hacer valer la aspiración de su hijo.

Alfonso de Borbón, al igual que su primo Juan Carlos, fue traído por Franco a España, estudió en la Universidad de Deusto y en la Universidad CEU de San Pablo de Madrid.

En los años 60, en una entrevista que le hicieron en la televisión francesa indicó que reunía todos los requisitos para ser rey de España. Por lo que era una opción factible. En 1972 se casa con Carmen Martínez Bordiú, la nieta de Franco, y el periódico ABC denuncia que exige el tratamiento de Alteza.

Todo esto pasa en un periodo corto de tiempo. Franco designa como sucesor a Juan Carlos en 1969.

Desde un punto de vista personal, Alfonso sería la alternativa que más le agradaría al caudillo. Con él, su familia entraría en la casa real.

Alfonso de Borbón era el candidato del ala más dura del movimiento. Recelosa de la creciente intervención norteamericana en la política española y que no veía bien que el hijo de Don Juan de Borbón, que siempre se había opuesto a la dictadura, fuera quien reinara.

Alfonso también era la apuesta del OPUS. Quienes en los últimos años habían conseguido colocar hombres suyos en el gobierno de Franco.

Efectuada la transición, Alfonso de Borbón pasa de ser un agente político que podría haber influido en el destino del país, en un desdichado personaje de la prensa rosa. En 1982 se divorció de la nieta de Franco, dos años más tarde perdería a su hijo mayor en un accidente de tráfico y en 1989 moriría decapitado al tropezarse con el cable de una pancarta en una estación de esquí de EE.UU.

Carlos Hugo de Borbón y Parma. El príncipe comunista.

Carlos Hugo de Borbón
Carlos Hugo de Borbón.

Carlos Hugo es el aspirante a la monarquía por parte de los Carlistas. La rama de los Borbón que se opusieron al reinado de Isabel II y provocaron 3 guerras civiles durante el siglo XIX.

Sería un candidato irrelevante, sino fuera porque los carlistas formaban parte del movimiento, la fuerza política de corte fascista que encabezaba Franco.

Durante la dictadura, tanto Carlos Hugo como su padre, Don Javier, entraron y salieron de España cuantas veces quisieron, siempre acompañados por Álvaro D´Ors, el enlace entre la rama carlista de los Borbones y el gobierno de Franco.

Si el príncipe Javier, Duque de Parma, era un hombre ultra-conservador, su hijo Carlos Hugo le salió comunista. En especial por dos acontecimientos: el primero es el Concilio Vaticano II, que promueve un acercamiento de la iglesia católica al pueblo y un aperturismo ideológico. Este cambio influye en una parte de las fuerzas carlistas, un movimiento muy ligado a la iglesia católica.

Por otro lado, las luchas revolucionarias de los años 60; en especial, el Mayo del 68 francés. Que Carlos Hugo vivió de cerca al estar relacionado con la Universidad de la Sorbona.

Este cambio ideológico le lleva a plantearse una revisión del movimiento carlista, el cual llega a redefinir como un movimiento popular cuya base eran pequeños agricultores que defendían principios de ayuda mutua. Lo que obvia en este replanteamiento es que la base carlista estaba manipulada por caciques locales pertenecientes a la baja aristocracia y por la iglesia más reaccionaria.

Carlos Hugo llega a defender el socialismo auto-gestionado, inspirado en los consejos obreros que impulsó Tito en Yugoslavia, como forma de organización social.

Este viraje político se puede dar porque una parte de las Juventudes Carlistas habían participado en las movilizaciones contra Franco que se habían dado en las universidades en los años 60 y principios de los 70.

El cambio ideológico de Carlos Hugo no impide que su padre lo designe como sucesor; aunque su hermano Sixto, que sí era fiel a los postulados tradicionalistas, lo considere un traidor a la causa y no lo reconozca.

Carlos Hugo rompe el carlismo en dos, aunque solo consigue arrastrar tras de sí a una pequeña parte de las bases. Su posicionamiento político hace que pierda cualquier tipo de consideración como futuro rey por parte de Franco. Todo eso, aunque los requetés y carlistas conservaban poder dentro de la Falange Española de las JONS, el partido único de la dictadura.

Carlos Hugo en la transición.

El 7 de marzo de 1977, Carlos Hugo se reúne con el rey Juan Carlos en el Palacio de la Zarzuela y le expresa su renuncia total a cualquier aspiración a la corona. Para el sector de los carlistas que él encabeza es más importante consolidar la naciente democracia que lidiar disputas dinásticas. Más todavía, siendo consciente de que había sectores del antiguo régimen que se oponían a los cambios que se estaban dando en el país.

El rey Juan Carlos recoge en su libro la reconciliación con los carlistas como uno de sus grandes éxitos diplomáticos.

El periodista Carlos Carnicero, que fue dirigente del Partido Carlista, expresa que la ruptura que encabezó Carlos Hugo y sus maniobras políticas consiguieron desarticular un carlismo tradicionalista de ultraderecha que hubiera contribuido a desestabilizar la joven democracia.

En las primeras elecciones generales, Carlos Hugo se presenta como cabeza de lista por el Partido Carlista en Navarra. El que se supone que era su feudo principal. Su candidatura no alcanzó representación parlamentaria. Lo que le llevó a abandonar la primera línea política. Después del referéndum de la OTAN, el Partido Carlista se integra en Izquierda Unida.     

La transición española está, en lo fundamental, diseñada por EE.UU. Esto no impide que se enfrentara a ciertos obstáculos como la lucha popular contra la dictadura o las pugnas internas entre sectores del franquismo, que EE.UU. logró salvar con éxito. Tanto es así, que con la democracia aumenta su poder en nuestro país: entrada de España en la OTAN e infiltración por parte del capital norteamericano de las principales empresas españolas.

Les salió tan bien la transición española a los norteamericanos, que años después la pusieron de ejemplo para pilotar la transición en Polonia y el paso en Argentina de la dictadura militar al gobierno de Alfonsín.


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