El masaje tántrico es un masaje que cada vez se practica más en nuestras ciudades. Lo podemos ver incluido en la carta de servicios de algunos salones de masajes. A pesar de las connotaciones eróticas que lo acompañan, este es un masaje que combate el estrés y recarga de energía todo el cuerpo.
La práctica del masaje encaja a la perfección en el estilo de vida que llevamos. La presión a la que nos vemos sometidos, la hiperactividad, hace que nuestro cuerpo se sobrecargue y que nuestra mente se sature. Necesitamos, de manera imperiosa, liberarnos de la tensión.
Existe una amplia variedad de masajes. Cada uno de ellos indicado para una situación o estado físico concreto. El masaje sueco reactiva la circulación de la sangre; el masaje descontraturante libera los nudos y contracturas que se forman entre los músculos; el masaje shiatsu equilibra la energía vital.
Uno de los masajes que más llama la atención es el masaje tántrico. También es uno de los más vilipendiados. Sobre él se ha dicho de todo, hasta que es una forma de prostitución encubierta. Sin embargo, como vamos a ver en este artículo, este masaje reporta grandes beneficios para el cuerpo y la mente. Este es un masaje sobre el que se vierten muchas leyendas urbanas y donde existe un gran desconocimiento.
Abordamos, con cierta profundidad, el masaje tántrico.
En qué consiste.
Primero es preciso señalar que el masaje tántrico procede del tantra. Un conjunto de prácticas y creencias milenarias de contenido espiritual que provienen de la tradición hindú. En sánscrito, tantra significa “tejer”, “expandir”. Versa sobre una serie de prácticas de meditación, relajación y respiración que buscan integrar diferentes aspectos de la vida y del cuerpo para expandir la consciencia.
En un artículo publicado en la página web de La Sexta, la doctora Tara Suwinyattichaiporn, profesora asociada de la Universidad de California, indica que el masaje tántrico busca aumentar la consciencia del ser humano a través del despertar de la energía sexual.
El objetivo de un masaje tántrico no es alcanzar el orgasmo o la eyaculación, si no hacernos conscientes de las sensaciones de placer que experimenta nuestro cuerpo mediante la caricia y la presión controlada en determinados puntos erógenos.
Por tanto, el masaje tántrico no actúa exclusivamente sobre los genitales, aunque también los aborda, sino que tiene una visión de la sexualidad mucho más amplia.
Durante el masaje, la masajista o el masajista, efectúa una serie de ejercicios manuales sobre el cuerpo del cliente, acompañándolos a menudo con palabras susurradas, que logran conectar la mente con las sensaciones. Todo ello a través de una secuencia de movimientos encadenados que van sublimando los placeres.
En este masaje también interviene la respiración acompasada, la relajación, el contacto visual y la consciencia plena. Desterrando ideas recurrentes que evitan que nuestra mente disfrute de lo que nuestro cuerpo siente.
El masaje tántrico no es un masaje erótico, no es el clásico masaje con final feliz. Es un masaje que relaja el cuerpo y activa el sistema nervioso central utilizando la energía sexual como hilo conductor.
Los beneficios para la salud del masaje tántrico.
- Reducción del estrés y la ansiedad. La respiración consciente, el ritmo pausado y los movimientos envolventes ayudan a disminuir la tensión nerviosa, promoviendo una sensación de calma y serenidad mental similar a la que produce la meditación.
- Liberación de las emociones y desbloqueo energético. El masaje actúa sobre puntos energéticos del cuerpo, facilitando la liberación de emociones reprimidasy la recuperación del equilibrio interno. Es útil en procesos de ansiedad, tristeza o bloqueo emocional. Aunque nos libera de nuestros prejuicios sexuales, también lo hace de determinadas actitudes como el pudor o la sensación de culpa, que impide que nos podamos desarrollar. Este masaje es una práctica liberadora.
- Mejora de la circulación y la oxigenación del cuerpo. Ya lo hemos señalado. Las maniobras lentas y profundas estimulan la circulación sanguínea y linfática, favoreciendo la eliminación de toxinas, la recuperación del cuerpo y el aporte de oxígeno a los tejidos.
- Aumento de la conciencia corporal. El contacto consciente invita a reconectar con el cuerpo y a mejorar la percepción sensorial, lo que contribuye a una mejor postura, coordinación y relajación muscular. Todo ello, sin olvidar que nos ayuda a conocer mejor nuestro cuerpo.
- Promoción del bienestar integral. Más allá del alivio físico, el masaje tántrico genera una sensación de plenitud, felicidad y armonía interior, que refuerza el vínculo entre el cuerpo, la mente y las emociones. Si practicamos estos masajes en pareja, potencia la comunicación física con nuestro compañera o compañero.
Más allá del aspecto erótico.
En muchas ciudades de nuestro país encontramos centros especializados en realizar este tipo de masajes. Las cabinas de estos centros están acondicionadas para permitir una desconexión sensorial total. Un tatami, luces indirectas de intensidad media baja, música relajante, fragancias envolventes. Un escenario idóneo para que el cliente se deje llevar y abra su cuerpo a nuevas sensaciones.
Aunque asistir a un centro de este tipo suele mantenerse en secreto, debo señalar que algunos caballeros que han acudido a estos lugares, han salido decepcionados. Tal vez han encontrado allí un servicio distinto al que esperaban recibir.
En cambio, con otros usuarios con los que he hablado, la mayoría de ellos, han salido gratamente sorprendidos de su primera visita. Tanto es así, que no han dudado en repetir. Uno de ellos me reconoció que lo aprendido en aquellas sesiones mejoró notablemente la relación sexual con su pareja.
El tema sexual aparece una y otra vez cuando hablamos con clientes de masaje tántrico. Es preciso recordar que este masaje dista bastante del sexo heterosexual, tal y como lo concebimos los hombres. Un sexo inmediatista, basado en la genitalidad.
El masaje tántrico muestra al usuario que en su cuerpo tiene más terminaciones nerviosas que le producen placer, que el simple contacto directo con los genitales. Más aún, le muestra que un proceso progresivo y bien dirigido puede intensificar ese placer y generar una sensación de bienestar plena.
El escritor Fernando Sánchez Dragó, que era practicante y gran defensor del tantra, decía que estas técnicas le hacían disfrutar del sexo a los 80 años con más intensidad que cuando tenía 20. Ponía énfasis en que alargaba la vida y en que sanaba los males psíquicos.

También es bueno para las mujeres.
La escritora Noemí Casquet indica en una entrevista que concedió a la revista digital Huffingtonpost que el masaje tántrico es beneficioso para las mujeres.
Cuenta que lo descubrió a raíz de un viaje que hizo por Blablacar. Esta escritora feminista es periodista y divulgadora sexual. A lo largo de su viaje en coche, comentó al conductor desconocido cual era su actividad. La conversación desembocó, de manera inesperada, en el tema del masaje tántrico. Un masaje que el conductor había recibido en alguna ocasión. Tras explicarle en qué consistía y describir las sensaciones que experimentó, aquel diálogo despertó la curiosidad de la escritora.
La ciudad a la que se dirigía Noemí era donde estaba el centro de masajes donde acudió su compañero de viaje. Una razón que la escritora consideró adecuada para preguntar la dirección. El conductor fue más generoso y le proporcionó el teléfono de la masajista. Un número que Noemí guardó en su celular.
Terminado el viaje, Noemí llamó al teléfono de la facilitadora tántrica y tras una interesante conversación donde disipó sus dudas y constató la información que le dio el conductor de blablacar, agenció una sesión de masaje.
Cuenta el artículo de Huffingtonpost que durante el masaje, Casquet alcanzó lo que se llama el orgasmo cósmico. Tanto impactó la experiencia en la escritora, que la integró en sus relatos. La protagonista de su última novela, “Extasis”, pasa por una situación similar. También recibe un masaje tántrico. En la escena experimenta una especie de fogonazo, se queda mirando a su masajista y le dice: “He visto a Dios y creo que está dentro de mí.”
El masaje tántrico es uno de esos placeres que vale la pena probar, seas hombre o mujer. Desprendernos de nuestros prejuicios y aprender a disfrutar de nuestro cuerpo de otras maneras.











Amelia Cole
I just like the helpful information you provide in your articles