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Patti Smith, premio princesa de Asturias 2026. El rock es cultura.

Pati Smith
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Cristo murió por los pecados de alguien, pero no por los míos.

Patti Smith.

Cuando a Bob Dylan le dieron el premio nobel de literatura en el 2016, no solo fue una gratificación a su obra, fue un reconocimiento al Rock & Roll, la música popular más influyente del siglo XX. Lo mismo sucede con el nombramiento de Patti Smih como premio Princesa de Asturias de las artes en el 2026. Es colocar al Rock y a sus mujeres en el lugar que les corresponde. El premio a Patti Smith, como fue el Nobel a Dylan, es un premio a todos los que hacemos y amamos el Rock & Roll. Una música que en determinadas épocas de la historia ha sido vilipendiada, atacada y hasta prohibida.

El premio Princesa de Asturias, salvando las distancias, es como el Nobel del mundo hispano.

Patti Smith nació en Chicago en el seno de una familia de Testigos de Jehová. Como reconocería años más tarde, aquello fue un ambiente asfixiante. En la adolescencia descubre a los poetas malditos franceses: Rimbaud, Boudelaire y Verlaine, con los que se siente identificados. La poesía jugará un papel importante en la obra y en la vida de Patti Smith. En su juventud más temprana se rinde al magnetismo de Janis Joplin, de Jimi Hendrix y The Doors. Una música que escucha a escondidas, puesto que en su casa y en su comunidad, eran considerados una manifestación de Satanás.

Con 19 años huye de su casa y se marcha a Nueva York. Durante un tiempo malvive recitando poesía en los cafés, haciendo performance y tocando la guitarra en la calle. Pero descubre el ambiente cultural de la ciudad El ambiente más alternativo. Ese que no aparece en las páginas de las revistas.

Conoce por entonces al fotógrafo Robert Mapplethorpe, quien la adopta como su musa, por ese aspecto andrógino que tenía. Con Mapplethorpe, Patti se siente libre, se siente guapa. Se siente atraída por el fotógrafo, pero el fotógrafo es abiertamente gay. Aún así, vivirán juntos durante varios años en un apartamento alquilado de Nueva York. Mappelthorpe la introducirá en los circuitos de arte Untherground de la ciudad.

Patti Smith graba su primer disco, Horse, en 1975 con una fotografía que le hizo Mappelthorpe en la portada. Unos años después la catalogan como la madrina del Punk, pero como ella misma diría, ella solo tocaba Rock. “Cuando escuché a Television, a los Sex Pistols y a los Clash, supe que estaban haciendo algo nuevo. Yo tocaba la música de antes. Me puse a cantar porque es lo que el cuerpo me pedía. Tenía que mantener la antorcha encendida en las manos. Mis ídolos, la gente que admiraba: Janis Joplin, Jim Morrison, Jimi Hendrix, Brian Jones, se estaban muriendo. Yo no sabía cantar, y mis músicos no eran los mejores, pero es lo que teníamos que hacer.” Quizás fuera eso, la falta de maestría, y la época en la que apareció, la que la conectó para siempre a Patti Smith con el movimiento punk.

Cuando en 1977, en plena eclosión del Punk Británico, la BBC llevó a Pati Smith a tocar en la televisión en Londres y la presentó como la inventora del punk, Dave Vanian, cantante del grupo Punk “The Dammend”, diría de Pati y su banda: “Eran un grupo de hippies, haciendo música de hippies.”

En 1980, Patti Smith se casa con el guitarrista de MC-5, un grupo incatalogable, que hacían Rhythm and Blues acelerado con guitarras distorsionadas, y que como Iggy Pop y los Stooges, se les había considerado como precursores del Punk, el protopunk. Tras casarse, se aparta de los escenarios. En todo ese tiempo se dedica a escribir 20 libros, la mayoría de ellos de poesía, a cuidar de sus hijos, y a colaborar como activista con el Partido Verde y el Movimiento Antinuclear.

Patti Smith 1979

Patti Smith y el untherground de Nueva York.   

Después de la II Guerra Mundial, Nueva York se convierte en la capital cultural del mundo. Como lo fue París a finales del siglo XIX y principios del XX. Nueva York ya era la capital financiera en los años 20. El arte es un nicho de inversión para los grandes magnates de las finanzas.

En una subasta de una galería de arte de Nueva York se puede vender un Picasso o un Kandinsky por millones de dólares. Una obra de arte de un pintor o escultor conocido, es una de las inversiones más rentables que se pueden hacer, se revalorizan con el tiempo.

Pero también los grandes magnates son capaces de pagar una fortuna por llevar a María Callas, en su día, a cantar en el Teatro Metropolitan, o por subir a un escenario a la bailaora gitana Carmen Amaya, acompañada de un cuadro flamenco.

Como sucediera en París, esta relación ejerce un efecto llamada sobre los artistas de todo el mundo. No porque un pintor o un cantante se vaya a volver inmensamente rico, sino porque se crea toda una red de circuitos culturales que rebosan de actividad.

A principios del siglo XX, si un artista quería formar parte de las Vanguardias, tenía que desplazarse a París. Hoy, para decir algo en el arte contemporáneo, y que te escuchen, tienes que estar en Nueva York.

Pero igual que están los circuitos oficiales, en los que se mueven los artistas más famosos, existen otros circuitos alternativos que frecuentan los creadores menos conocidos, o aquellos que cuestionan el stablishment oficial. Igual que Tenesse Williams y Arthur Miller estrenaban sus obras en Broadway, cientos de dramaturgos están ofreciendo montajes teatrales en pequeñas salas de Nueva York. Igual que Woody Allen rueda y estrena sus películas en la ciudad de los rascacielos, hay un prolijo circuito de cine independiente neoyorquino, que no tiene nada que ver con lo que se hace en Hollywood. Esto pasa en todas las ramas del arte.

Andy Warhol, en The Factory, su taller en pleno puerto antiguo de Nueva York, se rodeaba de artistas alternativos y de personajes marginales. Algunos de ellos los promocionó y a la mayoría, no. Eran su fuente de inspiración.

Pati Smith Horses
Patti Smith. Fotografía de Robert Mapplethorpe

Lo más interesante se suele mover en los circuitos alternativos, por ahí se desarrolla el arte. Los circuitos oficiales son demasiado conservadores. Solo apuestan por aquello que les va a generar beneficios asegurados e inmediatos. Digamos que el untherground es el laboratorio experimental del arte, su red de startups particular.

Patti Smith se encontraba en ese circuito untherground de la música. Coincide en el tiempo con los New York Dolls, los primeros Kiss y los Ramones.

El untherground es como una red de vasos capilares que se mueven debajo de la piel. Nunca los vemos, pero cuando se produce una herida, sale a la superficie y no dejan indiferente a nadie. La sangre es escandalosa. Ha pasado varias veces a lo largo de la historia del arte. Basta con recordar a los impresionistas franceses. Un grupo de pintores bohemios, que algunas veces exponían sus cuadros en los bares, para pagar la cuenta que debían.

Es la fortuna de estar en el lugar adecuado, en el momento correcto.  


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