El escritor Enrique Vaqué, afincado en Valencia, publica “Cuatro muñecas rusas”, un thriller ambientado en la quiebra del Banco de Valencia, en el 2011, con el trasfondo de la penetración de la mafia rusa en la costa de Alicante.
La novela lleva unos meses en el mercado, este escritor, amigo y colaborador de Expediente Abierto, se ha buscado un hueco para presentarnos su última obra publicada.
“Cuatro muñecas rusas” lleva en la calle dos meses. Ha estado en la Feria del Libro de Valencia y en la de Alicante. ¿Qué acogida está recibiendo por parte de los lectores?
La recepción de la prensa, en general, el interés de los medios ha sido muy elevado. También es que, claro, al tratar una cuestión, digamos, local, como es el tema de la caída del Barco de Valencia y la entrada de la mafia rusa en la costa de Alicante, digamos que tiene un interés bastante inmediato. Bueno, la feria del libro ha ido muy bien, la de Valencia y la de Alicante. Y ahora tengo la presentación en Barcelona el 20 de mayo.
Tus dos últimas novelas, La tarántula roja y Cuatro muñecas rusas, tienen el mismo protagonista, que es Pablo. Una especie de ejecutivo financiero que proviene de una familia acomodada de la sociedad valenciana. ¿Es una continuación, o no tiene nada que ver?
Sí, sí. Es una saga. Comparten el mismo universo. Pero no es necesario haber leído la primera para leer la segunda. Hay gente que en la feria del libro me han comprado las dos. Porque quieren ver las dos tramas. Y la verdad es que la primera se vendió bastante bien y confío en que ésta tenga una buena acogida.
La tarántula roja, está ambientada en Nueva York cuando estalla la Crisis del 2008. Y esta segunda entrega aparece como unos tres o cuatro años más tarde, con la quiebra del Banco de Valencia. Las dos se enmarcan en la crisis financiera, la última gran crisis que hemos vivido en el mundo. ¿Te lo coges primero desde un prisma general y luego lo bajas a lo concreto, a lo que ha pasado en Valencia? ¿Es así o cómo te lo has planteado?
“La Tarántula roja” es una pequeña historia en un gran barco, que es el caos del 2008 y las consecuencias que tuvo para gran parte de la población. Y en ese sentido no nos hemos recuperado todavía porque la gente que se descolgó entonces, descolgada sigue.
En esa segunda novela puse mi enfoque, siempre dentro del ámbito financiero, en lo que había pasado en Valencia. En Valencia, si tú quieres, es también una derivada de aquel movimiento sísmico. Determinados empresarios que se han dedicado básicamente a la expoliación.
Esto es una cosa que ha sido universal. Pero yo quería contar el modus operandi que ha ocurrido aquí en la Comunidad Valenciana, en Valencia en concreto. Y luego también lo quería conectar con el tema de la entrada de la mafia rusa, que no es casual. Es la caída de un mundo, la antigua Unión Soviética, y esa diáspora de gente que sale fuera para extender los tentáculos de las mafias que allí se han desarrollado y cómo esto afecta concretamente a nuestras vidas.
En el caso de la mafia rusa, no afectó al Banco de Valencia. Pero tampoco pretendo reflejar solamente el banco. Meto a la mafia en el Banco Industrial de Valencia, que yo creo en la ficción, para que se vea también el modus operandi de las grandes mafias. Con lo cual, con estas dos novelas y la tercera que estoy escribiendo, que tendrá que ver con la industria farmacéutica, lo que creo que se pone manifiesto es la fragilidad del hombre moderno, perdón, del hombre postmoderno. El que surge tras la caída del muro de Berlín.
La fragilidad que tenemos todos frente a esos poderes amenazantes, los cuales son más fuertes que el Estado. Primero, que son más fuertes que los Estados. Y segundo, que con facilidad los corrompen.
La fragilidad del hombre postmoderno, me parece que es un tema que, aunque resulte inquietante, creo que deberíamos ser conscientes todos.
La quiebra del Banco de Valencia, en el 2011, se enmarca en el rescate bancario. ¿Fue aquella crisis un proceso de concentración bancaria? El resultado es el de unos bancos cada vez más fuertes y más poderosos, y el de unos ciudadanos cada vez más indefensos frente a sus desmanes. ¿Cómo lo ves?
Así es. Cada vez hay un entorno más favorable para que los oligopolistas impongan sus condiciones.
A ver, en todas las grandes crisis, pongamos la del 29, hay estafas, engaños, pero es que las últimas son, entre comillas, engaños puros. En el 29 hubo parte de esto, ¿no? Pero en el 29 lo que hubo esencialmente fue un gran proceso especulativo, una bola que no se pudo frenar. El problema del 2008 es una estafa en granada a nivel internacional, orquestada perfectamente.
Ellos sabían lo que estaban haciendo, y tenían previstas las consecuencias. Cuando titulaban las hipotecas y las vendían, concedían todas las hipotecas que hicieran falta para poder titularizarlas y poder ganar dinero con la venta, y a su vez, con las titulaciones. Y esa porquería se mandó por todo el sistema financiero. Bueno, hubo que rescatar bancos en todo el mundo… En España cayeron un montón de bancos, como el Popular, por ejemplo.
¿Quién lo iba a decir? El Banco Popular cayó. No se pudo rescatar. Pero en el Reino Unido se rescató el Banco de Escocia y a punto estuvo de caer el Deutsche Bank.
Los hicieron con toda la idea. Eso no es una burbuja que nadie puede parar. Esto es un sistema organizado.

En Cuatro muñecas rusas hay un personaje secundario que es una política. Creo que es una tía del protagonista, de Pablo. ¿Qué papel jugaron los políticos en todo este proceso?
Quebraron las cajas de ahorros. Y las cajas de ahorros, fíjate que aguantaron la guerra civil. Aguantaron todo. Son delincuentes políticos que actúan al servicio o alineados con los oligarcas financieros. Todas las cajas de ahorro no han caído, quedan algunas, pero se pulieron una gran cantidad.
Las cajas de ahorros eran un poco la parte amable de la banca. Porque teóricamente son entidades sin ánimo de lucro. O sea, no podían dar beneficio. Cumplían una labor social, porque no tenían esa presión del beneficio bancario.
Al abuelito y a la señora que no sabe Internet, pues lo atienden, ¿no? Y de hecho sigue siendo así. Entonces, claro, cuando todo esto pasa a la banca, la idea de prestar un servicio a los clientes, queda en un segundo plano. Lo importante es vender productos financieros. La gente que va con la cartilla, les sobra.
Esa gente, lógicamente, tiene cada vez menos agarre. Yo lo que veo es que en el 2008, una parte de la clase media se descuelga en toda Europa, en todo el mundo occidental. Y ya no se ha recuperado. Ahora son carne de precariedad. Así es como yo lo veo.
¿Cómo se te ocurrió meter la mafia rusa por medio?
Meter la mafia rusa era un objetivo. La idea era explicar cómo actuaban las mafias y como su actividad tiene repercusiones en la vida del hombre común. No son solo un titular de periódico. Y lo segundo, también, porque la corrupción en España es muy cutre. Y yo pensé que al que le había gustado la Tarántula roja le iba a gustar una trama más cosmopolita, con más escenarios y con más derivadas. Y así fue como lo concebí.
Bueno, para terminar, ¿dónde puede encontrar la gente tu novela? Yo sé que en las grandes librerías está, supongo que en el Corte Inglés, FNAC y demás. Allí hiciste una presentación. ¿Dónde se puede comprar? ¿Buscándolas en tu página web? ¿La habéis colgado en Amazon?
Sí, está colgada en Amazon, pero en cualquier librería, la verdad es que se puede buscar tanto online como física. Y luego en mi web, enriquevaque.com, lo que sí que se puede conseguir son algunos ejemplares que me quedan de las novelas anteriores.
Para las novelas nuevas hay que dirigirse a la propia editorial. Editorial Sargantana, para que ésta remita un ejemplar a los interesados. Es muy fácil, cualquier librería te los puede suministrar.
Desde Expediente Abierto deseamos todo el éxito del mundo a nuestro amigo y colaborador Enrique Vaqué en la difusión de su nueva novela. “Cuatro muñecas rusas”.













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