Tras las elecciones andaluzas del domingo 17 de mayo, nada es lo que parece. Ni la derecha gana fuerza en el sur de España, ni desde luego ha sido un triunfo incontestable del PP. A Juanama Moreno, presidente electo, le han dado un caramelo envenenado que le puede resultar indigesto.
Tras conocer el resultado definitivo de las elecciones, con casi un 100% del escrutinio, en el programa especial de las elecciones andaluzas emitido en la 1ª de TVE, la periodista Pepa Bueno, que dirigía el debate, pidió a cada uno de los colaboradores de la mesa de análisis que le diera un titular que resumiera la jornada.
El director del periódico El Diario de Cádiz, que con creces era el que mejor conocía la realidad política andaluza de todos los participantes, dijo: “Andalucía se mete en el lío”.
Una sentencia certera que describe con acierto el resultado electoral. Y es que, con independencia de la lectura que hagan las fuerzas políticas, el resultado de las elecciones andaluzas arroja más preguntas que respuestas.
Andalucía tiene fama de ser un pueblo al que le gusta la fiesta y la jarana. No sabemos si los próximos cuatro años en Andalucía van a ser fructíferos, pero desde luego, no van a ser aburridos.
Analizamos dos datos de los que poca gente habla.
Los señoritos andaluces exigen el control del campo.
En la primera comparecencia del candidato de Vox, Manuel Gavira, dejó caer que iban a exigir la Consejería de Agricultura, mientras sus simpatizantes gritaban “Prioridad Nacional.” A estas alturas de la vida es importante saber distinguir lo que son las consignas para hacer ruido, de los intereses reales. Es la forma de hacer política al estilo Trump. Detrás de las provocaciones circulan los movimientos telúricos. Donde se juega el dinero y el poder. La “Prioridad Nacional” es el ruido, pero el objetivo es controlar el campo. Es su cortijo. Lo que quieren hacer es lo que han hecho siempre, pero sin que nadie les llame la atención, con total impunidad. Porque en Andalucía, Vox son lo más rancio de los señoritos andaluces. Ellos y los graciosos que les mueven el agua.
Para Juanma Moreno, del PP, el resultado de las elecciones ha sido negativo. Ha perdido la mayoría absoluta. Ha pasado de 58 escaños a 52. Ya no puede gobernar en solitario. No tiene más remedio que hacerlo con Vox.
Vox apenas han subido 3 décimas respecto a las elecciones de hace cuatro años. Esto quiere decir que no les vota mucha más gente. Lo que sucede es que al perder el PP la mayoría absoluta, se han vuelto imprescindibles. Los 15 diputados de Vox se venden a precio de diamante. Y el diamante es la consejería de agricultura.
El nacionalismo andaluz es el único nacionalismo de las nacionalidades históricas españolas que nace de las entrañas del pueblo, y no de los intereses de la burguesía local. Surge a principios del siglo XX y se articula durante la II República, con figuras como Blas infante y con una consigna central: “La reforma agraria.” Expropiar a los grandes terratenientes y repartir las tierras entre los jornaleros y los pequeños propietarios. Es una reivindicación de clase, no de territorio. Una medida que desde la transición, todos los partidos de la izquierda nacional han ignorado, y cuando se refieren a ella, lo hacen con la boca pequeña.
La distribución del campo en el sur de España se asienta sobre el latifundio. Un 0,16% de los propietarios concentran más del 43% de la tierra. El 94% de los agricultores no poseen ni el 25% de las tierras de cultivo.
El campo andaluz se sustenta sobre una base ingente de jornaleros sin tierra o con tierras que no dan para vivir. Por lo que para llevar dinero a casa tienen que faenar en las diversas campañas del campo, intercalándolos con periodos de inactividad.
Vox exige todo el control político del campo para los latifundistas. Y no va a parar hasta conseguirlo.
La irrupción de la izquierda sin complejos.
El verdadero triunfador de las elecciones es Adelante Andalucía. Han cuadriplicado los votos. Una fuerza a la izquierda del PSOE que como señaló el director de “El Diario de Cádiz” su principal característica no es ser andalucista, es ser anticapitalistas. No se casan con nadie. Ni con el PSOE.
Adelante Andalucía es una escisión de Podemos por la izquierda, que solo se produjo en Andalucía. Impulsada por Teresa Rodríguez.
Cuando Pablo Iglesias y sus amigos de la facultad de Ciencias Políticas de la Universidad Complutense de Madrid (Errejón y Monedero) decidieron montar Podemos para capitalizar el descontento del 15-M, se apoyaron en los Anticapitalistas. Una organización que crearon el MC (Movimiento Comunista) y la LCR (Liga Comunista Revolucionaria), de corte troskista, en los años 90. Se aliaron con ellos porque necesitaban una organización estructurada a nivel nacional, de la que carecían los profesores de universidad.
En el momento en el que los Anticapitalistas se cansaron de estar manejados por Podemos, les dieron carpetazo, y se constituyeron como partido en Andalucía. Rompen con Podemos cuando la organización morada está en la cúspide. Cuando Pablo Iglesias es vicepresidente del gobierno.
Pero no son un partido nuevo. Son una organización que en realidad tienen más de 30 años y están fuertemente implantados en movimientos sociales y en luchas populares.
No es extraño que su cuartel general lo establecieran en Jerez de la Frontera. Una ciudad agraria de Cádiz, que durante todo el año, los jornaleros cuando no tienen trabajo pasean por la Calle Ancha arriba y abajo, y una de sus actividades preferidas es ir a parar desahucios en masa o manifestarse por la sanidad pública. Un colectivo radicalizado, que está presente en buena parte de Andalucía. “Adelante Andalucía” ha sido la tercera fuerza más votada en la provincia de Sevilla, por delante de Vox.
Resulta curioso, que en un ataque de oportunismo, Gabriel Rufián se anticipe a felicitar a “Adelante Andalucía” y a Teresa Rodríguez, e interprete su aumento de votos como la expresión de una corriente de izquierdas nacionalista que recorre la península.
¡“Adelante Andalucía” van a correr a aliarse contigo! ¡Te lo crees tú! Si mandaron a freír espárragos a Pablo Iglesias, que no pueden hacer con el nieto de unos andaluces que reniega de sus orígenes y se hace independentista catalán. Un político que en su ciudad natal, Santa Coloma de Gramanet, no lo quieren ni ver, por renegao, Como dicen en mi pueblo, para Adelante Andalucía, Rufián no tiene ni media hostia.
Si se puede sacar alguna conclusión de todo esto es que la izquierda debe dejar de ir en plan pragmático, y mostrarse tal y como es, sin complejos. Si eres comunista, eres comunista, no eres trasversal.

















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