Fuster Manresa
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Los profesionales de la madera en Manresa se quejan de que no hay relevo generacional. Sin embargo, el número de matriculados en módulos de FP relacionados con la carpintería y la ebanistería están aumentando en el Bages. Formación y mercado de trabajo no se encuentran. Analizamos esta curiosa paradoja.

Existen oficios de toda la vida que están tocados por un problema de relevo generacional. Son trabajos productivos como lampista, paleta de la construcción o mecánico de automóviles. Un sector que llama la atención es el de los carpinteros en Manresa, el “fuster”, donde el periódico local Regió 7 alerta sobre la disminución de talleres en la ciudad.

Curiosamente, como señala el profesor de F.P. Martí Tort, del instituto Gillem Catà, en Manresa, el interés de los estudiantes por este oficio ha aumentado. “Hay muchos alumnos que se matriculan a módulos de carpintería. Algunos dejan el ciclo porque descubren que no es lo que esperaban. Pero las clases de grado medio y grado superior están más cubiertas que hace unos años. Lo cual es bueno para que el oficio continúe”.

Los profesionales del sector que se jubilan están preocupados porque no encuentran a quien traspasar los talleres. A ellos les gustaría dejarlo en manos de algún profesional de confianza. El problema es que no lo encuentran.

Adquirir un taller de carpintería no es solo comprar un centro de trabajo. Tiene asociada una reputación de años y una cartera de clientes. Que si se sabe manejar bien, da para vivir toda la vida. Según indican en el gremio, los pedidos no paran de llegar y hay trabajo asegurado. Lo que sucede es que faltan profesionales para realizarlos.

La F.P. y el taller no coinciden.

No está claro que los titulados de F.P. sean suficientes para cubrir las plazas de carpintero que quedan vacantes cada año por jubilación. Pero el primer hándicap está en la integración de los jóvenes carpinteros al mercado laboral.

Según señala Xavier Sala, un carpintero manresano jubilado: “Todos en el sector se quejan de que faltan carpinteros, pero el problema es que algunos no encuentran el perfil que buscan.” Según comenta este fuster experimentado, un chico, aunque salga con un módulo superior de F.P., necesita entre un año y dos trabajando todos los días para hacerse con el oficio. En los institutos se da buena formación, pero a los chicos les falta coger la soltura y resolver los problemas concretos que surgen para sacar adelante los trabajos en la fecha de entrega.

David Borregó, propietario de una empresa de carpintería y decoración a medida con sede en la Calle Barcelona de Manresa, indica que el problema es económico. Él está encantado con los chicos que vienen a hacer prácticas procedentes de los institutos de F.P. Pero aún les falta formación concreta para trabajar como un oficial. Si contratas a uno de estos chicos, no le puedes pagar lo mismo que marca el convenio, opina David. Les falta rodaje para que rindan igual que un trabajador medio. No es culpa de ellos, ni de los institutos. Digamos que es una ley que atañe a los trabajos cualificados.

Nos encontramos aquí ante un problema de base. Algunos empresarios del sector se niegan a contratar estudiantes recién titulados porque no tienen experiencia y no quieren perder dos años formándolos. Por otro lado, a algunos jóvenes, aunque se han estudiado F.P., les cuesta encontrar trabajo porque no tienen experiencia. Una pescadilla que se muerde la cola.

Las administraciones públicas deberían tomar cartas en el asunto. El Gobierno de la nación, la Generalitat, el ayuntamiento. Dar subvenciones a talleres que contraten a jóvenes carpinteros recién titulados. Reducciones de las cuotas a la seguridad social. Financiación de una parte del sueldo. Hay muchas medidas posibles.

Estamos hablando de fomentar que los jóvenes se incorporen al mercado de trabajo y de luchar porque actividades productivas como la carpintería no se pierdan. Se gasta dinero público en tantas cosas, que sería interesante hacerlo en cuestiones de interés social y económico como esta.

Fuente: Regió 7

  • Los datos provienen de un reportaje que publicó en su día el periódico local Regió 7. La redacción y las opiniones que aparecen en el artículo son de Expediente Abierto.


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Por Luis J. de la Torre

Periodista freelance, escritor autopublicado, redactor SEO. El oficio de escribir en el siglo XXI

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