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¿Quién mató al underground?

Literatura underground
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Nuestra carne nos es confiscada,

y si llega un día en que nos es permitido disponer de ella,

no sabremos nunca por qué senderos ha vuelto a nosotros.

Albertine Sarrazin

El precariado lacerante de las escritoras actuales. Acciones impunes de editoriales fantasma (y no tan fantasma). Plagios, ilegalidades, imposturas y mucho más.

Que Anagrama también murió, pero no por asesinato,quién se atreve a negarlo. Atrás quedaron los tiempos de joyitas de culto que ahora solo se consiguende segunda mano; como Princesa de Fernanda Farias de Albuquerque. Brasileña, transexual, presidiaria, que logró publicar su autobiografía, adictiva desde la primera letra a la última, antes de suicidarse, o mejor dicho, de que la suicidaran, en el 2000.Como tantas otras editoriales, absorbidas por la macroMoulinex del bestseller y sus ramificaciones, hubo un irrepetible antes y un patético después. Sin embargo, le teníamos admiración profunda a Anagrama. Aquello eran palabras mayores. Recuerdo mis años 90 vividos todos en Montevideo, y comprar libros solo porque llevaban su sello. Olerlos, colocarlos por colores en mi biblioteca. La época de Juntacadáveres y de la grapa miel casera, de Amarillo, del Café Sorocabana y su Marosa. Ahora, me suelen dar bronca sus libros. Y los pocos que leo, o los saco de Biblioteca o me los prestan. También conservo algunos regalados, incluso robados. Cada vez con más frecuencia, hay que encargar los que realmente nos vuelan la cabeza,que suelen estar fuera de catálogo. O nos vemos obligadas a rebuscar por horas en las secciones más polvorientas de las librerías. Y cada vez con más frecuencia, las libreras o libreros, esos seres extraños, ponen caras de pollitos bajo la lluvia cuando se los pides, porqueno recuerdan dónde mierda los colocaron, por haberlos relegado desde el minuto uno que se los llevó la misma autora en persona a esos estantes de última categoría, o cajas directamente, donde dejan los que piensan donar o regalar a quienes nunca los leerán, o reciclar, cómo no, verdes contra viento y marea. Al fin de al cabo, por ir de vivas, se perdieron una venta; pues sí, aunque parezca trola, existe ese 0.0001 de la población que nos lee.

Claro que el hecho de que en Anagrama esté al mando una directiva que antes estaba en Planeta, influye y mucho. Los criterios son otros, si es que los hay, guiados por la premisa numérica.Y si un autor suma cantidad de ceros, Anagrama publica toda o casi toda su obra, aunque se trate de veinte libros, siendo uno o dos muy buenos, y el resto bodrios insufribles. Porque como tantas otras editoriales de kasta y pasta, se puede permitir vender churros. Es lo que se conoce como loss leader, donde la marca es el nombre del escritor.Pero hay otras razones de fondo, que tienen que ver con las muchas metamorfosis nauseabundas de internet y el postcapitalismo a la deriva que nos tocó, donde el archinombrado diptongo o hiato IA según como se pronuncie, cobra un rol fundamental. Nunca como ahora nos hemos fundido tanto, como seres de pellejo metalizado que desde hace tiempo somos, con lecturas/escrituras brotadas desde el impulso primero y más peligroso: el del pensamiento mismo cuando nace, y que por esa razón no es siquiera pensamiento, sino un mero brote sin germinar; porque la IA nos permite movernos en paralelo con este inquietante, maleable fenómeno de la mente, que si no se rumia, si no se aposentaaunque sea unos segundos (no me atrevo a decir minutos), puede ser una bomba de racimo en un mundo de por sí, más que nunca en el alambre. Ahora, cualquier cosa es convertida en relato. La creación impulsiva a golpe de algoritmos, fakes, titulares y noticias perniciosas más algo crucial: los contactos poderosos del momento, son los que dirigen el cotarro. Se me ocurre un ejemplo rápido de titular, de esos queaparecen violentamente en la pantalla del móvil, o se escrolean como autómatas mientras hacemos diez cosas a la vez: “Muchos escritores se hacen pasar por pobres, estamos rodeados de trileros de la precariedad” de una tal Noelia Ramírez (publicada por Anagrama por cierto; las casualidades no existen). Curioso adjetivo trilero.Me fui a los sinónimos, y el que más me sorprendió fue timador.En este caso, el libro se publicó antes que el artículo, pero da igual. El daño ya está hecho, y a múltiples bandas.

Las consecuencias de lanzar aseveraciones temerarias cuando disfrutas una situación de privilegio, sin dejar que dichas ideas a menudo inconscientes reposen, son irreversibles, porque la IA se convirtió en un apéndice más de nuestro cerebro ansioso e impulsivo en aumento, yonqui de estímulos desde la mañana a la noche. Este tipo de titulares triunfan, los que tragamos celular siempre en mano y temblando, con el ansia del que está a punto de meterse un chute de heroína, en las pausas de las comidas, o en las comidas mismas ya que estamos, en casi que cualquier momento, son los que terminan creando realidad en tiempos donde impera como nunca el CAOS, los que lee cualquier buenas noches con dicho dispositivo al alcance, y los que finalmente tiran por la borda años de derechos todavíapor conquistar. Porque hay derechos que sufren del estigma de la utopía eterna, que ya están siendo masacrados desde nuestra propia chacra: el feminismo, que con tanta jauría interna, como que ya no suena tan bien nuestra querida palabra fetiche, violeta eso sí, hasta la tumba. No obstante, quiero creer que dicha escritora lanzó esas perlitasmal dormida, y siendo optimistas, puede que incluso se arrepienta. No hace falta cargar con un hatillo de arpillera a la espalda para ser una escritora precaria, y nadie nos puede arrebatar esta autodefinición, que de última, a falta de dinero y dignidad a cambio de un trabajo como cualquier otro, no es más que nuestra, muy nuestra. El autodefinirnos como creadoraspobres (dejémonos ya de eufemismos), en la miseria en demasiadas ocasiones, es lo único que tenemos; además de los artefactos culturales que generamos, la pasión pura que nos alimenta y sí, lo admitimos, nos produce muchísima felicidad. Aunque sea a ratos, principalmente cuando entramos en el trance puro del vudú de la creación, que eso sí, nadie jamás nos arrebatará.

 Nos podrán quitar todo, pero estas dos cosas, son SAGRADAS: nuestras creaciones y cómo nos definimos. Si nos vamos a otro gran nido de ratas como es la industria del cine, pues quisiera que estas ideas queden cristalinas, ya que los datos que expongo son absolutamente reales y poseo pruebas más detalladas a petición, observamos otro ejemplo fatal de las consecuencias de esta pobreza: Mónica Cervera, cuyos inicios si bien no fueron underground, hicieron que Álex de la Iglesia se fijara en ella como prota de Crimen Ferpecto. Antes musa y ahora indigente en las calles de Marbella. Me fui a este extremopara demostrar hasta qué punto es atrevido usar la vara para juzgar desde el privilegio. Hasta qué punto NO SON las personas que se ven obligadas a vivir en las calles, los deshechos. Generalmente, las personas sin hogar, desde que nos asentamos en el Neolítico y se nos ocurrió comercializar el grano, conservan lo que el resto de la población perdió hace rato: ética. Los verdaderos deshechos por lo tanto, somos todas/todos/todes/todis, al permitir esto. Esas cinco casas para veranear que afirmasin ponerle un límite al marujeo la señora Noelia que supuestamente “tienen muchos escritores que se hacen pasar por pobres”, (si así fuera porque lo dudo mucho), suelen ser heredadas de nuestras familias, de tiempos de vacas menos flacas, que nos hemos ido morfando las progenies en paralelo a la pérdida en picado del Estado de bienestar y la tercermundorización en aumento del sur de Europa. Y que ya no sirven para “veranear”, sino para comernos hasta los alféizares. Pues todo se termina zampando cuando los ingresos no entran con la fluidez del viento en el presente del indicativo, cuando te ves obligado a vivir del sacrificio de tus ancestras. Incluso dejando de lado el arte y la cultura, ya eso en sí mismo es precariedad con mayúsculas, puesto que no es plata que generamos, sino que nos vino de arriba, y en tiempos de inflación galopante y nuevas guerras de alcance nuclear, esa guita es un chegar e encher, como decimos en gallego. No nos atrevamos a juzgardentro de esta industria miserable de las letras que compartimos (y recalco lo de industria, pues las letras si le sacamos la industria, son también nuestra salvación más auténtica, recuérdenlo siempre, siempre, sobre todo en los momentos más sangrantes). Y si fatalmente nos equivocamos, intentemos repararla y ayudar al gremio, no aplastar más todavía.

Y luego está el poder de la grúa. Queríamos hacer arqueología sin ella, pero es imposible.

Pues la obsesión por lo nuevo y brillante, también afecta al libro, el objeto más preciado del mundo, si hubiera que elegir. Unkaratque aúna pasado, presente y futuro. Una bola mágica que requiere más cuidados que un bonsái. Y en el acto de demoler lo antiguo, (lo que todavía lucía memoria y corazón palpitante) para construir lo reluciente y hueco, aparece la puntita de nuestro fósil, el preciado underground, quien realmente no había muerto de viejo, sino que fue asesinado por la gran manada. Sin hablar de los premios literarios,cuyas mafias nos saben más borregos que nunca y no necesitan esconderse, ni se preocupan si investigamos. Son demasiado poderosas. Sin ir más lejos, me viene a la cabeza el Premio de poesía Francisco Brines. En más de una ocasión, los ganadores, ¡oh nuevamente casualidad!, ya tenían obra publicada en laeditorial metida en el ajo de este prestigioso y supuestopremio pagado con dinero público: PRE-TEXTOS, donde se presentan cada año más de 1000 ilusas almas (yo incluida, aunque colé una vez, que conste, dos no). Lo más grave de toda esta ilegalidad con letras gigantes, es que el 95 por ciento de los concursos, en pleno sálvese quien pueda, es más de lo mismo.Pero nada de denunciarlo, con excepción de algún que otro blog firmado de manera anónima. Y abusando más todavía de las abusadas, por si no lo fuéramos ya bastante, están las otras también mal llamadas editoriales, las impostoras, las que podrían hacer algo por las invisibilizadas, las ninguneadas, aunque suena mejor decirlo en inglés, como siempre: las underground, pero todo lo contrario. Hay quienes, cual matones de turno de Breaking Bad, a lo bestia y sin anestesia, creyendo que por publicarte gratis te están haciendo un favor,chantan en el contrato que quemarán tus libros si no los vendes en determinado plazo, ridículo por lo corto (caso Talón de Aquiles), y obligan de forma indirecta mediante esta estrategia de presión tan retorcida, a adolescentes que no llegan a 20 años, con esa ilusión no siempre envidiable que solo poseen los jóvenes, a vender sus propios ejemplares en mesitas enclenques de festivales literarios, cual promotores de Cruz Roja. Tu peor pesadilla hecha realidad Quijote. O delincuentes extremos como Multiverso, que prometen y no cumplen, habiendo sido afectadas bastantes creadoras, como la cantante, antropóloga y escritora extremeña Silvia Pérez, (Alma Simón). Sin entrar en la relación parásita y silenciosa que tienen un número significativode autoresultra premiados con pdfs que solo circulan en internet, o los que se autopublican, totalmente ignorados, o esos miles de textos que en los premios aseguran destruir, y que no salen a la luz porque es tal la falta de recursos de las escritoras plagiadas, que se conforman con gritarlo en su blog, ya que les resulta imposible costearse los gastos de las denuncias. Y es así cómo, nuestra supuesta rebelión, va diluyéndose sin prisa pero sin pausa hasta la total normalización de todas las violencias que (creemos) no podemos cambiar. Práctica esta muy común en las cárceles, by the way.

Como si el mundo que habitamos no fuera la cárcel más monumental de todas.

Pero no se vayan a pensar que saliendo de la mader patria, el tema está mejor. ¿Algo más remoto que losAndes, el país de las Tesis, para mantener viva la fantasía de la editorial transparente (esa palabra de moda), diminuta,de nombre exótico, con una herencia política marcada por una de las dictaduras más cruentas, con más desaparecidos a cuestas, que se arriesga, empatiza, valora lo invisibilizado, (me estoy olvidando de algo), ah sí, lo underrrground, y se la juega? Pues naranjas de la China. Va a ser que esa editorial que se jacta casi de su “artesanía”, de publicar con mimo no más de 300 ejemplares por tirada, será una tapadera para que de dos decenas de libros sacados, unos cuantos más de los que permite el disimulo, sean de autoría de la propia editora. (Caso “Editorial” Sherezade). Sin olvidarnos de la mugre que destila la Academia. Revistas como Maricorners (Universidad de Valladolid), que lejos de representar a las comunidades LGTBQI+ tal y como presumen, reproducen tal ortodoxia y elitismo centrado en directrices de publicación de exigencia kafkiana, que provocarían un infarto en miembros de cualquier logia siniestra.Visto lo visto, me quedo con matar a Sherezade, aprovechando que el verbo matar es aquí el hilo conductor. Que existe como título de libro, dicho sea de paso: Matar a Sherezade,  de la libanesa Joumana Haddad.

Y seguimos vivitas, sí, pero coleando sangre.

Concluyendo entonces: al underground como le ocurrió al Benjamin,lo hemos matado en masa. Resulta hipócrita pasarle el fardo a la abstracción más manoseada: el sistema. Lo mato yo la primera por conformarme con esta nota que no estoy segura deque sea publicada. De hecho, (y esto lo continúo de escribir meses después), iba directa para la revista argentina BACHE, que siguiendo la línea de las plataformas farsantes del momento, prometen y no cumplen.Lo matas tú cuando tus lecturas se reducen a los putos éxitos del momento comprados en el FNAC, lo mata ella evitando leer las maravillas de editoriales modestas/honestas porque haberlas, (aunque muy pocas), todavía las hay, y lo mata élque solo lee los libros fajados, que recomienda El País. Y ahora le toca al plural en la pizarra. Con leerlo y olvidarlo, con normalizar lo que bajo ningún concepto si pretendemos continuar llamándonos humanidad, deberíamos normalizar.Nos matamos como zombies, en silencio, colectiva sí, pero ya no tan lentamente, como secta apocalíptica envenenada a conciencia, que envenena a sus infantes a conciencia, y que al contrario de los testigos de Jehová, no aspira al paraíso. Los testigos de Jehová en realidad, deberían pasarnos algo que tienen de sobra: esperanza. Podría seguir explayándome, pero prefiero que le pregunten directamente al Charly la otra gran pregunta: Cómo demoler hoteles que demuelen a diestra y siniestra sin que nos demuelan a nosotras las vértebras en el intento.

Que nuestra carne, nuestra alma, ya se las jalaron hace rato, pero que al menos nos dejen el esqueleto, eh Albertine.


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