Comparte. El reciente accidente de AVE en Urda y la sombra del que se vivió en Adamuz hace 8 meses han puesto el foco de la atención pública en el funcionamiento de la red ferroviaria de alta velocidad. En una rueda de prensa concedida por el ministro Óscar Puente el pasado viernes 30 de octubre, en respuesta a la pregunta de un periodista, anunció que el ministerio estaba estudiando la posibilidad de cerrar la línea de alta velocidad Madrid-Barcelona durante un periodo de entre 12 y 24 meses. Con el objetivo de repararla en profundidad. Mientras tanto, la conexión ferroviaria entre las dos ciudades funcionaría con la red de trenes de largo recorrido. Lo que supone un aumento de la duración del viaje de 2 horas más si se utilizan trenes como el Talgo o similares. Es decir, de 3h y media, que hace el recorrido un tren Ave a las 5 horas y media o 6 que lo realizaría un tren más antiguo, con el ancho de vía español. Se trata de utilizar el sistema de mantenimiento que se emplea en Alemania, en el que se cierra un corredor de alta velocidad y se trabaja sin circulación de trenes, hasta que las instalaciones quedan completamente actualizadas. El ministro reconoce que hay problemas en la línea de AVE Madrid-Barcelona que afectan a la eficiencia y puntualidad del servicio, no a la seguridad. Utilizando este sistema se podría realizar una puesta a punto en 12 meses o un poco más, cuando con el sistema actual, mantenimiento con circulación, se tardan 5 años. España tiene 3.974 kilómetros de vía AVE. Somos el país de Europa con la infraestructura de ferrocarril de alta velocidad más extensa y el segundo del mundo, por detrás de China, pero, evidentemente, las vías requieren una revisión a fondo. De servicio Premium a viajes Lowcost. En los últimos 6 años, que coincide con la liberalización del servicio, hemos pasado de 11,8 millones de viajeros que cogieron los trenes AVE en el 2020 a 43,78 millones que lo cogieron el año pasado, el 2025. El número de trenes que circulan por estas vías se ha multiplicado por 4. La red AVE se inaugura en España en 1992. Forma parte de los fastos que organizó el gobierno de Felipe González ese año para mostrar al mundo que éramos un país avanzado: Las olimpiadas de Barcelona y la Expo de Sevilla. La primera línea de AVE que se inaugura fue la de Madrid-Andalucía, justamente en la que se han producido los accidentes fatídicos de Adamuz y Urda, que suman entre los dos 114 muertos. La segunda línea AVE que se abre es la de Madrid-Barcelona, en el 2008. Las dos líneas de alta velocidad más rentables. El AVE se instaura en España para competir con el avión en vuelos nacionales. En estos 6 últimos años, en la aviación comercial han irrumpido las aerolíneas de bajo coste, como Ryanair o Vueling. El tren de alta velocidad ha tenido que adaptarse a estos cambios. Lo que abrió las puertas a que las compañías ferroviarias nacionales de Francia e Italia operaran en España por medio de las marcas Ouigo e Iryo y, por tanto, se llevaran un trozo del pastel. Con esta liberalización, la población hemos salido ganando. Podíamos viajar en Ave desde Barcelona a Madrid por poco más de 30 €, cuando antes el billete salía por más de 100 €. Pero, a tenor de lo sucedido, esto abre una serie de interrogantes. ¿Estaba la alta velocidad ferroviaria española preparada para la liberalización? ¿Tenemos unas vías adecuadas para soportar un tráfico tan intenso? Por donde antes circulaba un tren, ahora circulan 4, cargados de pasajeros hasta los topes. ¿Debería dimitir el ministro? Al ministro Óscar Puente le queda menos de un mes en el cargo, por las elecciones. En estos momentos, lo más importante es que avancen las investigaciones para qué sepamos lo que sucedió en Urda. La misma tarde del accidente, cuando todos estábamos afligidos por la catástrofe, un centenar de simpatizantes de extrema derecha se concentraron frente a la sede del ministerio de transporte exigiendo la dimisión del ministro. El líder de la oposición, Feijoo, con esa falsa diplomacia que le caracteriza, decía que había que pedir responsabilidades políticas. Ada Colau, de Frente Amplio, se dejó llevar y sin darse cuenta se alineo con PP y Vox. El ataque al ministro es una operación política. No es un acto de solidaridad con las víctimas. Es presentar que el gobierno fracasa justo antes de las elecciones. Una argucia para que no se hable del problema de la vivienda, que es lo que ha motivado el adelanto electoral. Y sobre todo, es atacar a un apoyo ideológico del presidente del gobierno. Pedro Sánchez gana las primarias del PSOE en el 2016 contra Susana Díaz, la candidata del aparato, gracias, entre otros, al apoyo de Óscar Puente (alcalde de Valladolid), al de Antonio Muñoz (alcalde de Sevilla) y al de Odón Elorza (alcalde de San Sebastián). Tres cuadros intermedios del PSOE que provienen de las bases y que se han posicionado siempre a la izquierda. El desmoronamiento de la red AVE le ha explotado en la cara al ministro actual, pero le podría haber explotado a cualquier otro. Lo que sucede en España con la alta velocidad no es un problema de gestión, sino de modelo de transporte. Comparte. Navegación de entradas Estas son las pensiones que quieren PP y Vox.